Marco al desdén
y la fortuna
con plegarias desvanecidas.
Me tumbo a un lado
de la imagen excéntrica
para retomar la realidad.
Olvido los caballos
en éste mar
inmóvil.
Sepulto el rostro
tras la madera carcomida.
Me he perdido
al querer recobrar
en sueños el tiempo.
Espero al viento egoísta
que cierto día
desvistió a la belleza.
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